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sábado, 28 de marzo de 2009

La especie más destructiva del planeta.


Volví a trabajar en Poli, me alegra estar allí aunque sea sólo los fines de semana. Me hizo reflexionar este mensaje que me encontré en un pasillo y quiero compartirlo porque no se que hacer con él.

domingo, 15 de marzo de 2009

Otra vez


Llevó dos noches llorando y ya no quiero sentirme triste pero no se como evitarlo, no entiendo que esta pasando conmigo, siento que soy una amargada, que mi vida sólo se basa en trabajo y siempre estuvo bien eso para mi. Ni siquiera he sido una persona que convive con la familia, más bien siempre he sido una persona solitaria. Pero ahora todo es distinto, o más bien todo debe ser distinto porque mi esposo es un chico bromista, extrovertido, le gusta convivir hasta con mi familia y yo trato de cambiar pero es más fuerte que yo, siento que no puedo. No quiero volver a caer en la depresión otra vez, pero es como si fuera un torbellino que me arrastra irremediablemente. Hoy me dijo mi madre que no le cambie (a mi esposo) su carácter, que no lo vuelva un amargado (como yo). Ya no se si hice lo correcto, la verdad es que no quiero ser un lastre en su vida, no quiero que beba mis lágrimas, quiero cambiar, se que puedo porque en los momentos más plenos de mi vida me gusta mucho bromear y todo eso. Quizá sera que ahora tengo demasiado trabajo, demasiadas cuentas que pagar, o quizá la edad es un factor que yo siempre quise ignorar y aunque solo me separan 6 años de sus 24, en realidad nos separan experiencias. Yo ya he pasado por desvelos y por parrandas. Me dijo mi hermana que me iban a enviar un mensaje para que le diera permiso a mi fla de salir, le dije que yo no soy su madre, pero tampoco estoy siendo una buena compañera porque no tengo las mismas ganas que él, la misma sonrisa que él, el mismo humor que él, la misma edad que él. Quisiera ser diferente.

viernes, 6 de marzo de 2009

My pictures of you


Dice la canción de mi grupo favorito. "He mirado tanto tiempo tus fotografías que casi creo que son reales. Llevo tanto tiempo viviendo con tus fotografías que casi creo que tus fotografías es todo lo que puedo sentir" Y así fue como yo me sentí mucho tiempo. Tenía una fotografía en la pared y le hablaba y a veces sentía que iba a enloquecer, hasta que tome valor y la partí en mis pedazos, tal y como la imagen de la fotografía había partido mi corazón.
Esta noche salí a caminar porque sentía que las paredes de la habitación me asfixiaban, fui a imprimir esa fotografía que un día rompí. Busque el tamaño perfecto para ponerla en un portaretrato junto a la fotografía en la que mejor me veo. Mientras caminaba iba pensando en los pares de sentimientos que nunca se separan. La mentira y el engaño, la tristeza y la soledad, la inseguridad y el miedo. Y pensaba en como la primer pareja me provocaba las otras dos. ¿Es que cada noche sensible me voy a sentir así? Es como si hubiera querido detener el tiempo, tal y como se detienen las fotografías. Dicen que las fotografías se roban parte de tu esencia, porque retratan un momento que no volverá nunca. Quisiera ser una fotografía y que me retraten en un momento en que me sienta muy plena y entonces detenerme en un gran portaretrato. Así nadie podría quitarme la sonrisa de los labios y en mis ojos no habría más lágrimas. Seguí caminando hacia la droguería quizá con la esperanza de encontrar una medicina para el dolor que no se palpa. Y entonces pensé en todos los "No me esperes a cenar" que me esperan. Ese pensamiento no me gusto pero para entonces ya tenía la fotografía impresa y trate de dirigir mis pensamientos hacia ella. Pensé que nunca más me iba a sentir triste, sola o insegura, que nunca más tendría que esperar que el teléfono sonará, que alguien llegara; pensé que las lágrimas que seguían en mi vida sólo serían de felicidad. Bueno creo que aun tengo mucho que aprender y que nada se puede dar por hecho porque finalmente hoy he vuelto a hablarle a una fotografía. Y la canción dice "Tanto tiempo mirando estas fotografías tuyas, pero nunca consigo abrazar tu corazón"

lunes, 2 de marzo de 2009

Caperucita roja


Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adónde se dirigía.

-A la casa de mi abuela- le contesto

-¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?

-El camino de las agujas.

El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa. Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió cu carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.

La niña tocó la puerta.

-Entra, hijita.

-¿Cómo estas, abuelita? Te traje pan y leche.

-Come tu también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.

La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; y mientras lo hacía, un gatito dijo:

-¡cochina¡ ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela¡

Después el lobo le dijo:

-Desvístete y métete en la cama conmigo.

-¿Dónde pongo mi delantal?

-Tíralo al fuego, nunca más lo necesitarás.

Cada vez que se quitaba una prenda(el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:

-Tírala al fuego; nunca más la necesitarás.

Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:

-Abuela ¿por qué estás tan peluda?

-Para calentarme mejor, hijita

-Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?

-Para poder cargar mejor la leña, hijita.

-Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?

-Para rascarme mejor, hijita

-Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?

-Para comerte mejor, hijita.

Y el lobo se la comió.