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viernes, 29 de julio de 2016

Crónica de vacaciones de verano 2

Día 5: el martes ( como todos mis amigos del blogs lo pronosticaron) Mario Ivan estuvo mucho mejor. Así que salimos al centro comercial. Comida, cine y súper. Rico.
Día 6: me fui a correr por la mañana, la madre naturaleza me regalo una mañana nublada y fui muy feliz. Por la tarde fui con los niños a la alberca y estuvimos solitos muy a gusto.
Día 7: ayer volvimos a ir al super y por la tarde a la alberca. Esta vez si hubo otros niños, Leo se lanzo clavados y Mario Ivan hizo una amiga que nos invito a cenar pizza.
Día 8: después de correr cuatro días consecutivos. Quiero quedarme a vivir aquí jaja. La humedad hace que mi resistencia sea mas bueno y el aire es tibio y limpio. Lo mejor es el paisaje: palmeras, ruiditos de aves y uno que otro iguanon que pasa corriendo. Fuimos a la alberca después de desayunar y en cuanto reposemos volveremos pues se nos terminan los días por acá. Saludos playeros.

lunes, 25 de julio de 2016

Crónica de vacaciones de veranoQ

Con todo y que tenía poco dinero decidí que era importante para los niños y para  mí.
Día 1: El viernes fue puro autobús de 12:50 a 7:30. película de Cantinflas, documental de la bomba atómica y de animales, un sandiwch y dos niños desesperados. Nada que no pudiera soportar.
Día 2: playita y en ella una cabaña en la que me dieron un masaje de relajación profunda. Lo mejor en la cabeza con una especie de arañita. Todo el cuerpo se me estremeció. El mar tranquilo y el agua calientita.
Día 3: otra vez playita, botanas, piña colada y sol demasiado. Tanto que mi Mario Ivan tuvo fiebre en la noche.
Día 4: hoy. Debido a la fiebre de mi niño, decidimos no salir de casa de los abuelos. Un poco aburridos y con un calor del demonio. Pero mañana sera un día más divertido. Seguro que si.

lunes, 18 de julio de 2016

El primer escalón académico

Hola, feliz?, si. Porque mi niño Mario Iván ha concluido el preescolar y quiero aprovechar para hacer un breve recuento y quizá algún día se lo comparta. 
Al preescolar llegan siendo casi bebés y salen siendo niños. Cuando hace tres años llegó era un niño tímido y bastante pasivo, no digo que ahora sea el alma de las fiestas pero siento que al menos ya platica un poco más. 

De Woody

De Francisco I. Madero
De los 70´s 

Tuve que escapar del trabajo para poder estar con él, aplique la de "mas vale pedir perdón que permiso" jeje y no me arrepiento porque pude ver todo . 
Y cuando dijeron su nombre, casi lloró, me emocione mucho porque me imagine que así será siempre, mi niño llegará muy lejos. 
Por la tarde fuimos a celebrar a Perimágico, por cierto creo que fue la decisión más acertada que allí celebraran los niños porque todos sus compañeros estuvieron loquillos en los juegos. 


jueves, 30 de junio de 2016

Dato intrascendente 2

La pieza musical más larga de la historia es una composición para piano llamada Vexations.
Consiste en un tema con dos variaciones que se repiten 842 veces según las ordenes de su autor, Erik Satie, quien entro por primera vez a la escuela de música a los 41 años. 
Para tocarla se requiere de 10 pianistas que toman turnos sin parar porque dura un total de 19 horas continuas.

lunes, 27 de junio de 2016

Escribiendo una carta que nunca mande...

Querido Andy:
En noches como estas y días como hoy, pienso en ti, en lo que nunca fue y en como te reencontre gracias al internet. Pude ver tu vida ( al menos la artística) de aquellos años que no volviste a mi país. Y yo mientras tanto deje de escucharte, de verte y de interesarme, porque estaba en una etapa de mi vida en que los sueños de la juventud se van alejando y llega la vida adulta. Pero cuando estabilice esa vida adulta, pude hacer un alto y volver a verte y permitirme soñar de nuevo. 
Con los sueños volvió la obsesión. las redes y los videos son buenos para eso, escucharte, verte, buscarte todos los días y ver un rayo de sol en mi ventana. 
El tiempo pasa, un, dos, tres... una década , así de pronto, cerca de los cuarenta, tu y yo,  pensando que tienes el mismo vacío que yo tengo. 
La fantasía llega, aquellos momentos en que no debo concentrarme en nada y estoy sola conmigo, pongo a mi mente a viajar, mientras corro fuertemente, trato de no pensar en el cansancio y el dolor, así que pienso en ti, dirían algunos psicólogos: busca tu espacio feliz, tu eres mi espacio feliz. 
En esos sueños, emprendo un viaje, terminando con todas las decepciones del corazón, un viaje que parece tan real porque llevo a mis dos pequeños conmigo, un viaje a tu playa y por fin después de tantos  largos años nos encontramos, llenamos nuestros vacíos. Porque se que tienes este mismo dolor en el pecho. Lo se porque no me dejas ver tus ojos, siempre los cubres con gafas que esconden una mirada triste, esa que solo puede ser provocada por la soledad. 
También me siento sola, no lo estoy, estoy rodeada de gente, de alguien que dice amarme, pero la verdad es que en noches como esta, me siento muy sola, igual que tu. 



martes, 10 de mayo de 2016

Ese cabello tan lacio, tan suave, tan tuyo...

Y mientras te acariciaba el cabello, una máquina del tiempo se forjaba en mi cabeza, pude regresar a esos recuerdos que pensé ya no existían. 
Ocho, diez, doce, quince, veinte, veinticinco años atrás cuando en 1991  te conocí y quede perdidamente e irrevocablemente enamorada de ti. Mi historia de amor, cuenta también mi historia de vida. 
Tenía trece años por entonces y la verdad es que ahora se que el amor jamás se vive con tanta intensidad como cuando eres adolescente. Estaba en la secundaria y me gustaba leer revistas y en muchas de ellas te encontré y guarde esos recortes como un tesoro único. 
Siempre tuve una idea vaga de lo que quería como "hombre ideal", pensaba en Terry Granchester de la caricatura "Candy, Candy", que años atrás veía con mis mejores amigas de la infancia. Pero eso era un dibujo animado, tu, de carne y hueso. 
Delgado en extremo, más o menos como de mi estatura 1.60, tu piel morena clara, lo más excitante quizá tu boca y la sonrisa tierna enmarcada con dos hoyuelos, tus ojos oscuros.
Tu cabello, siempre tu cabello, que empezabas a dejar crecer, alguna vez te preguntaron sobre tus planes a futuros y tu inocentemente dijiste que "Dejarte crecer el cabello" jeje reí porque eso no sonaba como un gran plan, pero si lo fue, porque te volviste más atractivo ante mis ojos. 
Eras un chico tímido, hablabas muy mal el español, a pesar de ser puertorriqueño, y parecías inseguro cuando te hacían preguntas. 
No quería a ningún otro chico que no fueras tu, ya no me gustaba el hermano mayor de mi amiga, con su rostro tan blanco y su cabello tan negro, ahora parecía tan insípido al lado tuyo, tampoco quería andar con mi amigo de la escuela a pesar de haber tenido el atrevimiento de declarar su amor enfrente de todos los niños del salón, al contrario me enoje mucho porque siempre hablaba mal de ti y tu música. 
Para entonces había desarrollado un gran sentido analítico y quería comerme al mundo, así que decidí que tenía que conocerte, que tenías que saber de mi existencia y también de mi amor. 
En una de las revistas que leía encontré una forma de comunicarme contigo, escribirte una carta ( si con papel y pluma, todavía se usaban) y los de la revista que se llamaba "Atrevida"( ya no existe) se comprometían a hacertela llegar. 
Tomé una hoja de mi diario de aquellos tiempos, era de color morada y tenía unos rombos de morado mas oscuro como fondo. La puse en un sobre al que le hice dibujitos y le pegue calcomanias. Era muy pequeña y no pensé que pudiera plasmar tanto sentimiento en tan poco espacio. Pero me esforcé y más que una carta de amor resulto un grito desesperado y agónico de una adolescente que se enamora de otro que ni siquiera sabe de su existencia. 
Pude verme de  nuevo en mi vieja habitación, mientras tocaba tu cabello muy lentamente como queriendo detener el tiempo, escribiendo una carta que nunca mande. 

lunes, 4 de abril de 2016

Andy Blazquez

Llegué allí por casualidad creo,  no recuerdo bien, se que estaba acompañando a un buen amigo, quizá al mejor que he tenido. Por alguna razón no tenía que estar allí, tan lejos de casa,  de mi trabajo y mi familia, pero allí estaba.
Era el looby de un hotel, de uno de esos grandes como de película. No se que hacías exactamente, ibas y venías con cosas, hablabas con muchas personas, parecía que vendías algo, pero no podía ser así porque tu eras una estrella, tal vez hubiera sigo lógico verte en un escenario como lo hacías en los noventa, pero vendiendo, jamás. 
Me quede sentada, de repente aparecía alguna persona conocida y charlábamos tranquilamente. 
El tiempo me dejo de importar, sentía que pronto tendría oportunidad de acercarme a ti, pero la sorpresa que no esperaba es que tu te acercaras a mi. 
No necesitamos palabras, uno de esos momentos  en el que sólo bastan las miradas, instantes mágicos que no requieren nada más que el silencio. 
Soñé tanto con tenerte tan cerca que no sabía que decir. Pero de nuevo me sorprendiste tomando la iniciativa. 
Colocaste suavemente tu cabeza sobre mis piernas, como cuando un niño pequeño quiere ser acariciado por su madre, y pude oler tu cabello y ver ese rostro tan conocido, aquel rostro que había visto crecer desde hace 15 años. Y tu me miraste de forma familiar. 
Acerque mi mano lentamente para sentir ese cabello tan lacio, tan suave, tan tuyo.